La estimulación cognitiva es el conjunto de técnicas y herramientas dirigidas a mejorar los procesos cognitivos, como  la atención, memoria, orientación, lenguaje, cálculo, gnosias, funciones ejecutivas, etc.

El objetivo de la estimulación cognitiva es desarrollar y mejorar o mantener aquellos procesos cognitivos que necesitamos en nuestro día a día, o ralentizar el proceso de deterioro cognitivo debido a la edad o patología neurodegenerativa.

En el caso de los niños en edad de estudiar, muchas veces los padres y profesores se encuentran con ciertas carencias que dificultan su rendimiento escolar. En algunos casos, estas dificultades no necesitan de estimulación para resolverse; pero en otros casos nos encontramos con dificultades atencionales, de memoria, lenguaje, velocidad de procesamiento, etc; que no sólo afectan a los estudios, sino que afectan o afectarán a la vida diaria del niño.

En este último caso, una correcta estimulación cognitiva puede ser muy beneficiosa por muchas razones: mejoran sus procesos cognitivos, aumentan la independencia y autonomía personal, mejoran el rendimiento escolar, etc.

Pero estos tan sólo son los efectos directos o esperables de una intervención de estimulación cognitiva, más allá de los efectos directos podemos observar mejoras indirectas en otras áreas, que también son muy importantes.

Por una parte, los niños o adolescentes que tienen un rendimiento fuera de la media de su edad destacan sobre sus iguales, pudiendo producirse un aislamiento social por parte de los demás; un deterioro del autoestima y la seguridad en uno mismo, al verse en condiciones inferiores al resto y situaciones de estrés y depresión por no sentirse capaces de conseguir sus objetivos. En este aspecto, con una adecuada estimulación cognitiva que ayude a desarrollar aquellos puntos débiles, potenciar los puntos fuertes y compensarlos, no sólo el niño se desenvolverá mejor en su vida diaria, sino que también tendrá una mejor salud mental.

Por otra parte, la estimulación cognitiva de forma general mejora la calidad de vida de la persona.

Ahora bien, en muchas ocasiones esta estimulación, sobre todo con los niños, se realiza a través del juego y muchos padres acaban pensando que su hijo o hija acude a consulta para jugar. Esto no es así, toda estimulación cognitiva, bien se realice mediante el juego, mediante el estudio o mediante actividades de la vida diaria; está planificada y enfocada al desarrollo de aquellas competencias cognitivas que necesitan desarrollar y mejorar. Para ello se realiza una valoración cognitiva, un análisis del perfil cognitivo y, en base a los resultados, se planifica una intervención con herramientas y objetivos personalizados a cada niño.

En conclusión, la estimulación cognitiva nos da calidad de vida.

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